FÁCIL, DEMASÍADO FÁCIL
Por Andrés Aguirre
No es difícil denostar a todos estos nuevos "ismos", que han invadido en la última década los espacios de manifestación cultural y espiritual de la sociedad occidental, y cuyo objetivo común es fomentar, estimular y ayudar al desarrollo personal de la gente.
No es difícil porque, ciertamente, cada una de estas filosofías o ciencia ha caído en manos de la industria cultural, en este caso las editoriales, vendiendo recetas de felicidad tan desechables como dudosas en su efectividad, para el consumo masivo.
Sin embargo, es necesario, en vísperas del nuevo milenio, mantenerse despierto y con la mente abierta, pues hay que distinguir la paja del polvo, ya que entre tanto producto artificioso se deslizan, de vez en cuando, libros interesantes y reveladores.
Uno de ellos, editado hace ya un tiempo, es El celador (Editorial Martínez de Roca), de David Ovason, especialista en la influencia del pensamiento hermético sobre la literatura medieval. En una novela fascinante, el autor hace un repaso de los misterios herméticos y principios esotéricos que fueron comunes a grandes iniciados como Platón, San Agustín o Shakespeare.
Las órdenes secretas de caballería, de Victor Michelet, descubre con amenidad y con un conocimiento cabal el mundo sumergido de los caballeros medievales. En relación a los ejemplares de autoayuda, o sea los que dan consejos para la vida, mejor es remitirse a los clásicos, desde El arte de amar, de Ovidio, el primer libro para seducir mujeres, pasando por los textos sobre la felicidad de Schopenhauer o su Dialéctica erística (arte de discutir). En esta línea, las estrategias de combate del Arte de la guerra, de Tsun-su, se ha convertido en el libro de cabecera de los ejecutivos jóvenes, que lo aplican a sus negociaciones.
Ahora si lo que se quiere es conocer sobre budismo, taoísmo o Confucio y las fuentes parecen demasiado ambiguas o difíciles, hay buenas introducciones como las del japonés Suzuki en budismo zen, las de Allan Watts, las de Tom Cleary y los estudios comparativos (cristianismo-corrientes orientales) de Thomas Merton.
En budismo tibetano, El libro tibetano de la vida y de la muerte (Editorial Urano), de Sogyal Rimpoché, enfrenta el tema de la muerte recurriendo al libro tibetano, pero desde un vasto conocimiento de la cultura occidental. Las editoriales Kairós, Edaf, Abraxas y Oniro, tienen en general muy buenos textos sobre estos temas.
En materia de tarots, El tarot mítico, de Juliet Sharma-Burke y Liz Greene, además de ser estéticamente bonito, presenta a los arcanos mayores y sus caminos iniciáticos a través de escenas y personajes de la mitología griega, lo que le confiere una gran riqueza de imágenes y símbolos.
En Chile, el gurú de esta ciencia, conocido por sus libros y conferencias, es Alejandro Jodorowsky, quien parece dominar las claves profundas del tarot y las filosofías orientales. Uno de sus libros más interesantes es Psicomagia.
Ahí propone un método personal de sanación recogido de las más antiguas tradiciones del Oriente. El mercado da lo que la gente pide, y la gente pide, y esto es sintomático, recetas de felicidad. Libros que arrastran siglos de conocimiento y espiritualidad como el I Ching, El libro tibetano de los muertos, el Tao te king, o textos sobre budismo zen, por nombrar unos pocos, han sido reciclados por distintos autores para extraer fórmulas facilistas de autocrecimiento.
Lo que hacen con ello es despojar a estos textos de su contenido literario y de sus dificultades, que en el fondo son su esencia, para lanzar frases hechas con un sentido utilitario, de uso fácil e inmediato. Bebiendo de distintas fuentes, pero siguiendo este mismo principio, es lo que han hecho autores como Paulo Coelho con El alquimista, J.J. Benítez con El caballo de Troya o Deepak Chopra con Las siete leyes espirituales del éxito.
El engaño está en que no hay recetas universales y el conocimiento del hombre y su entorno requiere un grado de compromiso que, indefectiblemente, va de la mano con una reflexión permanente. El verdadero autoconocimiento entraña no pocas dificultades intelectuales y una cuota importante de sacrificio.
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