Wednesday, September 20, 2006

Gonzalo Rojas:
“LA MUDANZA EN LA PERMANENCIA”
Por Andrés Aguirre

Ayer, en la Biblioteca Nacional, fue lanzado el último libro de la trilogía que reúne la poesía de Gonzalo Rojas publicados por la Dirección de Bibliotecas, archivos y museos. Los poemas de cada libro fueron agrupados según los tres motivos relevantes de su obra: la vertiente de lo erótico en “Que se ama cuando se ama”; la muerte en “Réquiem de la Mariposa”, y este último, “Al silencio” que recoge la veta de lo numinoso, lo sagrado, el enigma.
La calidad y belleza de los libros, con textos acompañados de sugerentes fotografías, representa un homenaje en vida a este gran poeta, sin duda uno de los más importantes de Latinoamérica.
Conversamos con él, siempre rítmico y silabeante, acerca de su poesía y éste, su último libro.

¿Qué importancia le asigna a esta trilogía, un proyecto, que hoy finaliza?

La consecutividad. En Chile todo se desmocha, todo se le olvida a la gente. Esa vivacidad de lo continuo es lo que me interesa a mi, por que lo que no tiene continuidad no tiene realidad. Eso me importa de sobre manera. En un país de tan escasa tradición como este no podemos andarnos cortando, desmochando. Hay que desatar un proceso, un proyecto, yo creo en eso. No sé como anden los jóvenes de hoy, pero me parece que están con ánimo de rescate también; quieren releer a algunos que se quedaron por los caminos de más atrás.

A propósito de lo anterior, se han publicado acá, en España y México, numerosas ediciones de su poesía. Usted es lejos uno de los poetas más editados y leídos, sobre todo por jóvenes ¿A qué lo atribuye?

Como animal poético se me da, claro, el testigo y cierto compromiso, porqué no. Pero además se me da el secreto. Entonces en mi funciona la crpticidad, lo críptico, que a veces llega a la hermeticidad y lo abierto, una especie de oscilación pendular, un vaivén, como de reloj antiguo. Yo creo que los muchachos de hoy día tienen una gracia entre muchas, y esa es que están descubriendo y redescubriendo, que como la poesía se hace con palabras y el lenguaje es el lenguaje quiérase o no, no es la oralidad barata la que preside este juego, sino la palabra con su preciosidad rítmica, la palabra respirada, la ritmicidad. Yo por ahí digo que mi poesía hay que leerla respiradamente. A los muchachos les llama la atención eso de no haberle cedido todo a las vanguardias. Yo me aparté muy rápido de un movimiento llamado “La Mandrágora”. Los encontré literatosos, sin ofender sus memorias ni sus cenizas.

En “Al Silencio” el motivo que reúne los poemas es lo sagrado, lo numinoso, mientras que en “Réquiem de la mariposa”, segundo volumen de la trilogía, lo es la muerte. Dos temas que muchas veces se cruzan. ¿Cómo fue ese trabajo?

No ha sido fácil, porque en mi ejercicio poético todo está prácticamente imbricado en una sola red o urdimbre. Claro, hay adentro, a veces, cuerdas que se unen, que se atan y que pueden también desatarse a veces. Hay visiones. Hay visiones que se aproximan hasta configurar una totalidad o semi totalidad. Yo no soy poeta de la totalidad, soy de inconclusiones. Pero en todo caso hay una barra: el Eros y el Thanatos, siempre la hubo, pregúntale a Darío si no me crees. Darío es un buen poeta del amor y hay siempre una mirada de la muerte. Entonces, no es tan fácil decir ‘esta es una línea autónoma totalmente desprendida de la visión visionaria del poeta’. Y no es nada raro que una de esas semi elegías – aunque yo no soy elegíaco- contengan, en gran medida, una visión enigmática que vendría a ser como la cifra misma de lo que llamamos sagrado, sacro. Esto sacro o sagrado, que es ajeno, distante a la ortodoxia religiosa. Eso se dio entre los griegos y distinto, aunque aproximante, a lo de los sufíes, que siempre me encantaron mucho. En todo caso el no sé es el que me funciona a mí más que el sé.

En todo caso, siempre en su poesía está la idea de volver a “lo Uno”.

Claro, está la búsqueda de lo Uno, es decir la mudanza pero en la permanencia. Pero no como un flujo literatoso, es el temple, el alma, el temperamento de uno.